Ayer, en un ataque de ocio, decidí desempolvar mi viejo NES para una buena sesión de “Retro Gaming”. Parecía como una buena idea, después de todo siempre me he considerado bastante “purista” y retro en cuestión gamer (tan sólo revisen mi colección de juegos en mi perfil de 1up.com). Comencé con un clásico: Super Mario Bros. 3
Con respecto a este juego, siempre lo han considerado como uno de los mejores de la serie por todos sus elementos, desde la infantil (pero envolvente) música de Koji Kondo, pasando por sus gráficos coloridos, hasta su enorme cantidad de secretos. El todo que conforma SMB3 lo convirtieron en un ganador en su época, y se ha dicho de todos los SMB que han superado el paso del tiempo. Sin embargo el juego, aunque disfruté mucho el multiplayer se me hacía en ciertos momentos anticuado y tedioso, claro, considerando que ahora Super Mario Galaxy tiene una cantidad mayor de secretos, movimientos, escenarios y un LARGO etc.

Luego, después de SMB3 decidí cambiar de cartucho, el elegido fue Bionic Commando, título clásico de Capcom que tenía una mecánica harto innovadora. En lugar de botón de salto contábamos con un gancho retráctil que servía para balancearse. Una historia un poco boba (que involucraba la resurección de un poco conocido líder mundial llamado Adolf Hitler y que explica porqué fue TAN censurado en América). Los gráficos eran hasta cierto punto buenos. Sin embargo la movilidad era pesada, el gameplay era muy lento y finalmente me pareció sumamente contraintuitivo el hecho de no poder saltar. Mi tedio fue tan grande que decidí abandonar mi empresa, hasta que apareció una luz que, en apariencia, iluminaría mi camino: Metal Gear.

Mi fanatismo por la serie comenzó a raíz de probar Metal Gear Solid: The Twin Snakes para el Nintendo Gamecube (a pesar de la horda de críticos lo considero superior a su contraparte de PS1) y persiste a tal grado de considerar al MGS3: Snake Eater como uno de los mejores videojuegos que he tocado.
Dejando de lado todas las quejas que se puedan tener al comparar MG de NES contra su encarnación en el MSX, puedo decir de él que es un mal juego. La ejecución furtiva falla de forma miserable al contar solamente con dos botones de acción y un movimiento en cuatro direcciones. Quizás tenga una historia bien estructurada, pero en estos días ¿Quién en su sano juicio prefieriría perder 5 horas de su tiempo en un juego tan arcaico en el que las acciones más simples como evitar a un guardia resultan tan sin chiste que ni siquiera valen la pena realizar?
Esto me lleva a pensar varias cosas, sobre todo al ver el boom del retro gaming con la existencia de XBox Live Arcade, Playstation Network o Virtual Console; o al ver los torneos de Twin Galaxies presentando a Billy Mitchell alcanzar scores supernumerarios en Donkey Kong o Pac-Man: ¿Realmente tiene sentido gastar nuestro dinero y tiempo en juegos que, aunque en su tiempo fueron buenos, ahora no son ni siquiera un esbozo de su magnificencia?
No importa que tan hardcore gamers seamos, creo que es bueno reconocer la existencia de estos juegos para saber cómo llegamos aquí. Pero nada más, aquí no aplica el dicho “Todo tiempo pasado fue mejor” porque, incluso hasta como experimento para probar alguno que siempre quisiste, falla… Porque lo ves y piensas ¿En realidad con esto me quería divertir? Corres el riesgo de mancillar un bonito recuerdo de tu infancia. Y lo digo porque me pasó por experiencia con Final Fantasy… Sí, la versión original… Esa que te dejaba nombrar a tus personajes. Ahora nunca sabré el destino de “Mama”, “Papa”, “Fag” y “Pony”…

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