Alguna vez se han puesto a escuchar los sonidos de un día cotidiano en su vida?
“Una limosnita por el amor de Dios”
“Plaza Sendero, súbale”
“Hoy les vengo a interpretar unos bonitos temas para ayudarme”
Son frases tan comunes que realmente las hacemos de lado. Pero siempre forman parte de un todo, de la relación simbiótica que existe entre todos los seres humanos (ya no digamos de todos los seres vivos) por un sinfín de razones. Quizás detonen un recuerdo, como el sonido del organillero que irradia una alegría que parece tan forzada por su carga melancólica.
A esto yo lo llamaría “Música de vida” que incluso hasta en sus partes más discordantes, forman una armonía que, a riesgo de sonar como filósofo de bolsillo, nos hacen ver lo hermosa que es la vida.
Una de las cosas más fascinantes que he descubierto recientemente consiste en tratar de captar todos los sonidos que se pueda en un ambiente silencioso. Siempre resulta tan sorprendente que escuchemos cosas tan lejanas que realmente ni siquiera podemos imaginar que pasan, ya sea una maquinaria reparando una calle por la que nunca transitas o un par de señoras discutiendo a todo pulmón.
Creo fervientemente que escuchar la voz de la vida diaria funge como un espejo de nuestra forma de vida y también nos sirve como alimento del alma, bien lo dice David Bowie en su “Conversation Piece” I’m a thinker, not a talker/ There’s no one to talk to anyway…
Y me pregunto si en medio de la irremediable soledad de algunas personas, la música de la vida es lo que las mantiene con su cordura bien puesta
a) Curiosamente el Soundtrack de Ace Combat 4: Shattered Skies incluye una rolita que se llama “Una limosnita por amor de Dios”.
b) la linea dice “I’ve no one to talk to anyway”. De nada.
a) … Y luego dicen que yo soy el geek por escuchar el OST de Final Fantasy.
b) ¡Gracias por la corrección!